ñañañ

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viernes, 30 de octubre de 2015

la alergia del trabajo reproductivo y doméstico vs la alegría de devenir puta

¿Cuál fue el trabajo microfascista que tejieron en su cerebro con redes inamovibles para estigmatizar el trabajo sexual? ¿qué cosa engendrada en lo más pálido de sus pensamientos les hace fotocopiar ese ojo que vigila y promueve la práctica que traspasa los niveles del horror y que se atreven así, sin más en repetir la más facha consigna dentro, también de los talleres del ENM: "a las que elijen ese trabajo hay que dejarlas solas". ¿Qué tan alto es el altar que se levantaron las abolicionistas para pensar en que el trabajo sexual es una plaga que hay que ayudar a curar? ¿Y las lesbianas abolicionistas? ¿No será que lo único en que se preocuparon es en haber conseguido el matrimonio igualitario para así seguir reproduciendo el mismo modelo normalizado de la familia?
¿El dejar tirada a una compa te levanta el peldaño?
¿Repudiar e ignorar para santificarte?
¿santificarte para actuar autoritariamente?
¿te crees que sos un dios?
¿en qué podría des-potenciarte la prostitución?
No es, en realidad, todo lo contrario? Quiero decir: Una herramienta más que quiebra lo establecido.
¿te excita más la alegría, el trabajo reproductivo y doméstico en el que la remuneración es poca o casi nula?
¿Será que estas lesbianas abolicionistas son el devenir de un colectivo que se encarga de autoboicotear su propia libertad, puesto que al abusar del espacio y censurar otras corporalidades están viendose entrometidas en una gran cárcel?

La hipocrecía de estar "sanas" es el reino ilusorio que les permite renunciar a la posibilidad de inventar ante la limosna que nos da la institución de la normalidad otro devenir, es tan fuerte la memoria de haber aprendido y creer que necesitan lo que no saben que las vuelve un zombie ante otra autoridad mucho más poderosa que su triste escalera formada de papel.

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